miércoles, 10 de octubre de 2007

No nos gusta conducir

Antes de tener coche, nos gustaba ir a merendar al bar de la gasolinera que hay junto al parque Juan Carlos I, y allí, fantasear con la idea de que estabamos en una road movie.

Ahora que ya lo tenemos, nos resulta una andromina aburrida a la par que estresante. Seguir la línea blanca sin quedarse sopas, en eso consiste todo el asunto.

Decía Pla:

El automóvil es hoy en día la ilusión, el ideal universal. En pocos años en nuestro país habrá una cantidad de automóviles fabulosa, inaudita.

En los tiempos que vivimos, las conversaciones van a la baja. En cambio, las conversaciones sobre los automóviles han ido creciendo sin parar. Se utiliza
n unas palabras sobre la mecánica del coche extremadamente técnicas, que la persona que no las conoce encuentra literalmente pedantes. Tengo observado que las personas que hablan de esta forma son unos primarios totales. Eso no quiere decir que la posesión de un automóvil no sea una cosa absolutamente indispensable. Es necesario, sea cual sea el oficio que el hombre haga. El automóvil es una forma concreta de libertad. Lo sé perfectamente porque no tengo automóvil ni lo tendré nunca.

y continuaba:

He sido siempre un hombre muy distraido. A menudo me ha fascinado el vuelo de un ave, los colores de un insecto, la forma de un árbol, un paisaje.

Con un volante ante mi, el número de accidentes habría sido innumerable.


Me pregunto cuantas mariposas, cuantos árboles, cuantos paisajes deja uno de ver cuando aprende a conducir