lunes, 12 de noviembre de 2007

Otoño en la Fageda


Fuímos el domingo a ver el otoño a la Fageda d'en Jorda. No pude dejar de recordar esta frase El secreto del mundo se encuentra en cualquier lugar dónde alcancemos a ver la transparencia del universo.

Rimas fáciles: Olot / enlloc

Y después de este ramalazo medio new age, y con el fin de salvaguardar mi reputación, os cuento curiosidades de Olot, el pueblo que queda cerca de la Fageda. Llueve tanto en esta zona, que hay un refrán que dice Si no plou a Olot, no plou enlloc (Si no llueve en Olot, no llueve en ningún lugar). Pero según nos cuenta un amigo de Girona city, una particularidad de los de Olot es que usan el verbo cardar (joder) para todo. Nosotros, la verdad, todavía no lo hemos oído, así que no sabemos si es algo así como los pitufos usaban pitufar, o más bien una especie de No te jode! que soltaran habitualmente. El caso es que ahora, como además ya no llueve tanto, la forma más popular del refrán es Qui no carda a Olot, no carda enlloc! Suponemos que los desesperados de los alrededores se dejan caer por allí, a ver si es verdad.

A nosotros, siempre que vamos, nos gusta dar una vuelta por el centro y acabar merendando en el Bar Sport. No sólo nos gusta a nosotros, sino a olotenses de todas las edades, que pasan allí las frías tardes de otoño.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Las firas!

Llevamos toda esta semana de fiesta mayor en Girona, porque el 29 de octubre fue San Narcis, el patrón de la ciudad. San Narcis vino a evangelizar Girona y acabó martirizado, pero su fama viene de después. Se cuenta la leyenda de que en una invasión de las tropas francesas, cuando los soldados fueron a profanar la tumba del santo, una plaga de moscas salió en su defensa, atacandoles a ellos y a los caballos, que huyeron despavoridos. Un milagro así no podía pasar desapercibido en esta ciudad de frontera que tantos asedios ha sufrido. Y por eso aquí no tenemos como símbolo ni leones rampantes, ni lobas, ni tigres de bengala, sino unos bichos tan poco glamurosos como las moscas. Aparecen dando forma a los bombones y en los posters de las fiestas.

Y la verdad es que durante septiembre y octubre hay muchas moscas y muy pesadas, y no te dejan comerte con tranquilidad el pa amb tomaquet si estás en una terracita. Pero parece que ya hace tiempo que no son tan peligrosas, porque en el 36, a los rojos se les ocurrió la misma idea que a los franceses y esta vez no apareció ninguna mosca defensora. El sepulcro ahora está vacio y se cuenta que los huesos del santo fueron a dar al Onyar.

En cualquier caso, sigue siendo el patrón, y siguen celebrándose las fiestas en estas fechas en que de día aún hace bueno, pero por la nocha ya se nota el frío. Son un punto de referencia, el corte que avisa de que toca rescatar la ropa de invierno (aunque los mayores del lugar comentan que antaño por San Narcis se estrenaba el abrigo y que ahora ya casi no hace frío -ATCHIIIS, si ellos lo dicen...-, que es evidente que el clima está cambiando).

Este rey leyó el pregón con que empezarón las fiestas, y con dos collons dijo que el era monárquico, en la mismísima Plaça del Vi!

Como es costumbre por estos lares, en las fiestas ha habido correfocs, sardanas, habaneras, castellets (lo más impresionante fue la subida que hacen de un pilar de cuatro por las escaleras de la catedral)... Los correfocs los vimos con Merce, Joan Carles y Blanquet, que vinieron a visitarnos. Joan Carles tuvo que esconder a Blanquet en su abrigo para que no se volviera loco con el ruido de los petardos y el olor de la polvora. Y es que son como estar en el infierno.

Y como es costumbre por todos lados, también hemos tenido conciertos, coches de choque, barracas (puestos con comida y bebida) y fuegos artificiales, que vimos desde la azotea de Julia.

ZAMPING

Aquí no hay huesos de santo ni buñuelos de viento, pero a cambio tienen los panellets, una especie de mazapanes que son una perdición. Los pasteleros se esfuerzan en inventar de distintos sabores, a pesar de que todo el mundo prefiere los tradicionales de piñones.

También hay puestos de castañas. Las castañeras son unos seres medio mitológicos que se caracterizan por llevar siempre un pañuelo en la cabeza. Yo no sabía esto, y el otro día llevaba yo también un pañuelo que hizó que un niño pequeño que portaba barretina preguntara a su madre Mama, on va la castanyera? así como indignado porque hubiera abandonado mi puesto....

sábado, 3 de noviembre de 2007

Cambio de hora

Siempre me hace ilusión cuando cambia la hora en otoño. Te levantas un domingo a las mil, y resulta que en realidad es una hora menos!! Es como un regalo. Como yo siempre voy con el tiempo pegado al culo, todo esto me maravilla. Yo sería feliz con un comodín de un cuarto de hora, que me salvara cuando ya está todo perdido del estrés de tener que salir corriendo para encima no llegar a tiempo. Y de repente, tengo una hora más!! Me entusiasma tanto esta especie de viaje en el tiempo, que, desde que era pequeña, trato de estirarlo todo lo que puedo.

Y así, nunca retraso el reloj cuando toca. Lo dejo diciendo la hora de verano, y cada vez que lo miro, me engaño creyendomeló, para en seguida caer en la cuenta de que no es verdad, que aún cuento con una buena prórroga. Qué días tan perfectos estos en que dura la farsa. Me acuesto a una hora decente, me levanto temprano, llevo una vida ordenada, como a la hora en que lo hacen los europeos...

Luego pasan los días, y el truco va dejando de funcionar. Me relajo y empiezo a abusar del margen; me voy acostando cada vez más tarde, porque empiezo a automatizar lo de restar una hora. Ya no me engañas, reloj.
Pero a la vez, alguna vez me hago un lio; alguien me pregunta la hora por la calle y me confundo y sumo una hora en vez de restarla, y se me quedan mirando como si fuera idiota. Comprendo que otra vez a llegado el momento de volver al redil de la hora verdadera y hago el cambio. Hasta el año que viene.



El otoño ya está aquí. Qué pronto se hace de noche. Qué nostalgia del presente.