sábado, 2 de agosto de 2008

Felices vacaciones!


Hace un rato ha sonado el teléfono de la empresa, que últimamente está bastante tranquilito:

-Buenos días!
-Buenos días -mascullo yo sospechando que tanta alegría quiere decir que me quieren vender algo
-Soy fulanita, de Fulanitus S.L. -uy, si es una clienta...- Cómo estamos???
-Bien... y Ud.?
-Muuuyyyyy bieeeeeeen, me voy de vacaciones en dos horitaaaaaas! Si es que ya tengo el flotador puesto, como quien dice! Y nada, que os llamaba por si hay algún problema con el servidor, porque es que no tengo internet y blablabla

Le explico -debo haberlo hecho ya ochocientas veces- que eso no es el servidor, que es el adsl, y que llame a telefónica o a quien toque...

-Vale, vale, entonces les llamo a ellos, graaaaaacias!
-De nada, felices vacaciones
-Siiiiiii, graccciaaaas

Qué felicidad, el veranito. Poder huir de la vida cotidiana justo cuando más coñazo se hace. La ciudad se queda mediovacía y los que quedan están escondidos haciendo una siesta eterna hasta la noche, cuando las terrazas de los bares se llenan hasta las tantas.

Nosotros acabamos de volver de Cádiz. Qué playa más guapa, qué cachondeíto en la calle, qué luz, qué olor a mar, qué realismo mágico que gasta mi familia, qué tapas de ensaladilla en bares que no han cambiado en cincuenta años. Me río tanto allí que, aunque aquí estamos muy contentos, llego a dudar si no hubiera sido mejor tirar para el sur... Pero algo me dice que no, que es mejor no mezclar los paraísos de la infancia con la vida cotidiana.

De lo que nunca dudo, es de haberme ido. Ahora que ha pasado un año, hago balance y si de algo me arrepiento, es de no haber huído antes. Ay, cuánto tiempo nos hace perder la cobardía!

Me da por acordarme del poema de Rilke que leí en la Llibreria 22 cuando estuvimos aquí de turistas -ya lo conocía, pero me pareció una señal. Lo busco en el google, y ahí está todo. Cachipego:

Hay un soneto de Rilke que se llama “Torso arcaico de Apolo”. El poeta ve en la estatua derruida del dios, a la que le falta el rostro, la luz de sus ojos inexistentes. La mirada del poeta se desplaza a lo destruido, a lo que estuvo una vez y ya ha quedado demolido, aplazado por el tiempo. Ese es el glorioso fracaso que le da su poder al arte, a la poesía: ver con nitidez lo que falta, desplazar los sentidos, completar el palacio a partir de sus ruinas, celebrar la vida en su derrota diaria. Apolo descabezado mira al poeta cuando es él mismo quien se ve reflejado en el torso iluminado. Rilke lo sabe y nos lo dice cuando escribe la sentencia que silenciosa le dicta la estatua: “debes cambiar tu vida”.


NUNCA hemos conocido su inaudita cabeza,
en donde maduraban los globos de los ojos.
Mas su torso arde aún, igual que un candelabro
en el que su mirar, aunque esté reducido.

Se mantiene y reluce. Si no, la proa del pecho
no podría deslumbrarte, ni en el árabe suave
de las caderas una sonrisa podría ir
al centro que tenía poder de procreación.

Si no, estaría esta piedra desfigurada y corta
bajo el umbral translúcido de los hombros, y no
centellearía como las pieles de las fieras;

tampoco irrumpiría, desde todos sus bordes,
como una estrella: porque no hay aquí ni un lugar
que no te pueda ver. Debes cambiar tu vida.

miércoles, 12 de marzo de 2008

El bloqg de Pla

Este sábado ha comenzado el bloqg de Josep Pla, El quadern gris. Como la universidad de Barcelona está cerrada por la epidemia de gripe, él y su hermano han vuelto a Palafrugell. Debería aprovechar para estudiar, pero le da pereza y se escaquea para escribir. Qué envidia de vida ociosa.

Vida de pueblo, con amigos, cafés, passejades, y una mesa camilla junto a una ventana, desde la que ver pasar el tiempo.