miércoles, 29 de agosto de 2007

Teatro-Museo Dalí





Ayer por la noche fuímos a visitar el Museo Dalí de Figueras, "el mayor objeto surrealista del mundo". Verdaderamente.

martes, 28 de agosto de 2007

Luna llena

Ayer por la noche pensabamos haber ido a Figueras, a visitar el Museo Dalí. Pero nos llamó Julia (pronunciesé Yulia) por si queríamos ir con ella a la playa, porque le habían dicho que en esta noche se veían dos lunas, y nos pareció mejor plan.

Al final sólo había una luna, la luna de siempre, pero con eso bastaba. Estuvimos en una playa lejos de todo, alumbrados con la luz de la luna llena, y nos bañamos a pesar de que el agua estaba fría y del canguelo que le dan a Jaime los tiburones.

Todavía no me he duchado. Me gusta saber a sal.

Funoll y otras hierbas

Esta semana hemos conocido a Albert, un botánico que piensa que si maltratamos tanto a la naturaleza es por desconocimiento, porque se ha roto el vínculo que nos unía a ella. Así que, predicando con el ejemplo, dedica buena parte de su tiempo a realizar salidas por esta zona explicándo desde como funcionan los ecosistemas a los usos medicinales de las plantas. Se nos hace un poco duro, porque es en catalán, y hay nombres de plantas que ni siquiera sabemos en castellano. Pero bueno, de algo si que nos enteramos y además nos cae muy bien la gente que va y conocemos paisajes molt macos.

Me imagino que si seguimos yendo a las salidas, acabaremos sabiéndonos nombres de plantas que no se saben ni los catalanes de toda vida. Un poco como le sucedía a Paca Pack, una alemana de erasmus con la que compartimos piso hace años. Como pasaba de ir a clase porque se pegaba todo el día en la escuela de circo de la casa de campo, al final de curso aún hablaba un castellano terrible, pero eso sí, conocía como cinco palabras distintas para distinguir los saltos mortales.

Correfocs

El finde pasado, siguiendo con nuestro lema a la platja en capde, ni de conya estuvimos visitando el lago de Bañolas, el más grande de la península ibérica. Como todo lago que se precie, tiene sus leyendas de monstruos y hadas, pero parece que en domingo no se dejan ver.
Se puede recorrer su perímetro andando o por el carril bici, y en él la gente pesca, se baña, rema, etc. Vamos, el paraíso del dominguero -aunque todo está muy cuidado.


Estaban de fiestas, así que nos quedamos a ver por la noche a los correfocs, unos demonios que recorren las calles bailando y asustando a la gente con bengalas gigantes. A los adolescentes les encanta subírseles a la chepa y bailar con ellos sus ritmos frenéticos, pero para eso antes conviene ir a que te rieguen, porque si no se te puede prender la ropa.
A nosotros nos daban mucho canguelo y era tal el olor a polvora que apenas se podía respirar. Se lo contamos a l'Emma, una niña de seis años que conocimos ayer, y nos dijo que somos uns cagats. Pues una mica que sí, la verdad.

miércoles, 22 de agosto de 2007

Sombragris

Vinga! Pues aquí va el post prometido sobre lo que no nos gusta de Girona, dedicado a los envidiosos:

No nos gusta que para ser una ciudad pequeña, los precios sean de ciudad grande.

No nos gustan los barrios nuevos. Que la vida se centre casi que unicamente en la rambla y alrededores. Y no nos gusta habernos venido a vivir a un barrio aburrido porque nuestra prioridad era vivir tranquilos, para que luego hayamos tenido la mala suerte de dar con unos vecinos amantes del reaggeton (aún así es un barrio tranquilo, por la noche no hay nada de ruido, dormimos de vicio).

Nos inquieta la separación tan abismal que hay entre los barrios "normales" y los marginales.

Viendo el otro día el programa Callejeros, caímos en la cuenta de que aquí no hay personajes como las abuelas de Lavapiés.

El clima de momento nos parece estupendo, con este verano frío (casi no hemos ido a la playa, pero lo preferimos al calorazo). Pero el invierno nos han dicho que es duro, muy húmedo y con una niebla frecuente que es el origen del caracter melancólico de los gironís.

El transporte público es un desastre. No hablo ya de cuando quieres ir a un pueblo pequeño, que impensable, sino que ir a un concierto en Barcelona, tampoco es posible, porque el último tren de vuelta sales a las 21:25.

Y lo que nos parece más escandaloso es que es una ciudad sin autobuses. Haberlos haylos, pero pasan cada media hora y acaban a las nueve de la noche o algo así. Vamos, que como si no hubiera. El coche tampoco es una buena opción para bajar al centro, porque es difícil encontrar aparcamiento incluso en agosto y en zona azul. Hay muchísimos coches y se usan hasta para ir a comprar el pan. Y nadie quema los parquímetros. Es muy aburrido.

Así que nosotros, por lo menos por ahora que hace bueno, nos movemos siempre en bici. Hay bastante carrilbici y donde no lo hay, vamos por la calzada tan contentos, porque aquí los conductores son bastante respetuosos. Y lo mejor, es la felicidad que da ir a todos los sitios pedaleando. Casi se nos está olvidando andar!

Por eso el otro día nos dio el ataque al ir a buscar las bicis ¡y ver que no estaba la de Jaime!
Si recordais, ya le robaron la rueda delantera el mes pasado, pero esta vez, se la habían llevado entera.

Fuimos de nuevo a los mossos a poner la denuncia, con una foto de Sombragris (la bici), pero nos dijeron que les parecía difícil que la fueran a encontrar...

Pusimos un cartel en la escalera, con una foto en plan SE BUSCA. Y otro vecino escribió que a él también se la habían robado en esas fechas.

¿Dónde estaría Sombragris? ¿Sería su vida ahora más intensa? ¿Habría ido a parar a algún pueblo idílico? ¿Daría apoyo logístico a una banda de camellos? ¿Por qué se la habían llevado, con lo viejita que estaba?

Y ahora, si os gustan los finales felices, seguid leyendo...

Ya había pasado una semana desde que robaron a Sombragris, cuando salí a correr al bosque y al volver, me la encontré apoyada a la pared detrás de nuestro edificio! ¡Todo el tiempo había estado allí!

Le habían robado el sillín y la rueda de atrás se la habían cambiado por otra que tenía una cadena. Llamamos al vecino, y resultó que era la suya, pero como ya no le servía para nada, nos la ha dejado... en fin, que la pobre bici cada vez parece más un monstruo de Frankenstein, pero lo importante es que otra vez está con nosotros!

jueves, 16 de agosto de 2007

Primeras road movies

Ya tenemos coche!

¡Qué desactulizado está el blog! Dice Jaime que habría sido mejor llamarlo Mandrosa y perepunyetas...

El caso es que hace ya unas semanas que, hartos de lo mal que funciona el transporte público por aquí, nos compramos un coche. Miramos por internet, por concesionarios de aquí, y acabamos comprando un 206 de segunda mano en Mataró. Como desde que nos sacamos el carnet no habíamos cogido un coche, al probarlo íbamos acojonados. Jaime se olvidó de quitar el freno de mano, y luego yo, fijandome en que el cuentarevoluciones no se movía, casi me salgo de la carretera. SE ME HA SUBIO TOA LA COMIDA dijo el vendedor a manera de resumen cuando se bajo del coche, todo blanco.

Todo esto nos suena ya muy lejano, porque en estas semanas ya nos hemos curtido rapidamente... y eso a pesar de que no nos gusta conducir!

Aquí es dónde vais a empezar a pagar, porque la fama cuesta...


Viaje de fin de curso

El día que dimos en clase de catalán el tema dedicado a compras y comidas, aprovechamos para preguntar a la seño una cuestión que nos quitaba el sueño "¿COMO ES QUE LAS PATATAS DE OLOT CUESTAN 12 € EL KILO?" Nos contestó que no es que las patatas de la Garrotxa según se sacan del huerto cuesten eso, sino que las patatas de Olot son un plato preparado maco maco, que hay que degustar en el restaurante La Deu. Nos sonó tentador, así que propusimos ir allí de viatje de fi de curs, y allí que fuimos.

Como al final mucha gente se rajó y sólo eramos cinco, fuímos en nuestro coche. Me puse tan nerviosa de llevar pasajeros, que al salir de Salt puse el limpiaparabrisas y no atinaba a quitarlo, mientras en la radio sonaba Aida a todo trapo. Fue una salida triunfal.


En Santa Pau

Conseguimos llegar a Olot, y comimos las famosas patatas ¡qué buenas! Pero además la excursión mereció la pena por conocer la Fageda d'en Jorda, un hayedo de cuento que crece sobre la colada de lava del volcán Croscat.

Jaime, como siempre que va cogiendo confianza, aprovecho para contar su historia de la zanahoria en la nariz (la pastanaga en el nas), que en catalán gana mucho.


Surrealis-mo en la Fageda


La platja

Una de las razones por las que nos hacía ilusión tener coche era por ir más a la playa. Pero en realidad sigue siendo complicado, porque los fines de semana todo el mundo tiene esta misma idea, y entre semana ahora en agosto tampoco mejora mucho la cosa. La playa está llena de gente y es complicadísimo aparcar, así que los findes preferimos tirar para el interior, que además está menos alicatado. Ya iremos en invierno, que tiene más encanto.



Calella de Palafrugell, sin gente.
A Jaime le encanta hacer el snorkel persiguiendo a los pececillos.













En el Pirineo


A la semana de comprar el coche conocimos a Begoña, una madrileña que nos habló del monasterio budista de Panillo, dónde iba a hacer un curso. Su entusiasmo era tan contagioso y nos llamaba tanto la atención este Tibet oscense que al día siguiente partimos para allá.

Sin embargo, no nos quedamos mucho tiempo, porque la verdad es que no encajabamos. Aún así, nos gustó conocerlo.







Desde allí fuímos a Pano, un pueblo que estaba abandonado hasta que hace 16 años llegó Kurt, un austriaco dispuesto a rehabilitarlo. Y allí sigue. Empezó con una tienda de campaña y un camping gas, y ahora ya tiene unas cuantas casas rehabilitadas y están trabajando en la iglesia. Tienen tele, pero se estropeo hace unos meses y no han querido arreglarla, porque viven mejor sin ella. Nos pareció una vida muy libre y sabia. Quizá más adelante volvamos, ya que es posible ir a pasar una temporada a trabajar allí a cambio de comida y alojamiento.






Luego fuimos a Benasque, a pasar unos días andando por el Pirineo. Pasamos mucho miedo por la carretera, toda de curvas, y con un camionero psicópata detrás pitándonos para que corrieramos más. Pero conseguimos llegar sanos y salvos, repitiendo nuestro mantra aprendido en la autoescuela:

KIËN LLAMAA PUEE TÀ - KIËN LLAMAA PUEE TÀ - KIËN LLAMAA PUEE TÀ

Estuvimos en el típico camping donde la gente se lleva hasta la tele, las mujeres se pasan el día fregando los platos y los niños juegan a la play. A ver cuando nos hacemos duros y nos atrevemos a vivaquear.

Mereció la pena ascender la peligrosa N-260

Decidimos acabar el viaje cuando empezó a llover de tal manera que tuvieron que desalojar el camping de al lado. Al llegar a Girona, tuvimos la sensación de estar volviendo a casa, de que ahora ya perteneciamos a este sitio, y nos hizo mucha ilusión.