Al final sólo había una luna, la luna de siempre, pero con eso bastaba. Estuvimos en una playa lejos de todo, alumbrados con la luz de la luna llena, y nos bañamos a pesar de que el agua estaba fría y del canguelo que le dan a Jaime los tiburones.
Todavía no me he duchado. Me gusta saber a sal.
3 comentarios:
Vamos, que soy un valentón, porque a pesar del canguelo que me dan los tiburones, soy capaz de bañarme a oscuras.
Eso si, en cuanto no hago pie, me salgo escopeteado a la orillita.
Yo también me di cuenta de la lunaza de anoche, claro que en Madrid no quedaba tan glamurosa. Aún así hizo noche de verano de las que escasean este año y me pareció entrañable quedar con los amigos a pasar calorazo con una cervecita en la mano.
Por cierto Jaime que valiente! De las cosas que me dan más miedo es bañarme por la noche, no se ven los bichos!.
Besitos y enhorabuena por el blog!
Jose Inés y yo estubimos tambien viendo la luna anoche y vista desde Arizona estaba preciosa
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