jueves, 16 de agosto de 2007

Primeras road movies

Ya tenemos coche!

¡Qué desactulizado está el blog! Dice Jaime que habría sido mejor llamarlo Mandrosa y perepunyetas...

El caso es que hace ya unas semanas que, hartos de lo mal que funciona el transporte público por aquí, nos compramos un coche. Miramos por internet, por concesionarios de aquí, y acabamos comprando un 206 de segunda mano en Mataró. Como desde que nos sacamos el carnet no habíamos cogido un coche, al probarlo íbamos acojonados. Jaime se olvidó de quitar el freno de mano, y luego yo, fijandome en que el cuentarevoluciones no se movía, casi me salgo de la carretera. SE ME HA SUBIO TOA LA COMIDA dijo el vendedor a manera de resumen cuando se bajo del coche, todo blanco.

Todo esto nos suena ya muy lejano, porque en estas semanas ya nos hemos curtido rapidamente... y eso a pesar de que no nos gusta conducir!

Aquí es dónde vais a empezar a pagar, porque la fama cuesta...


Viaje de fin de curso

El día que dimos en clase de catalán el tema dedicado a compras y comidas, aprovechamos para preguntar a la seño una cuestión que nos quitaba el sueño "¿COMO ES QUE LAS PATATAS DE OLOT CUESTAN 12 € EL KILO?" Nos contestó que no es que las patatas de la Garrotxa según se sacan del huerto cuesten eso, sino que las patatas de Olot son un plato preparado maco maco, que hay que degustar en el restaurante La Deu. Nos sonó tentador, así que propusimos ir allí de viatje de fi de curs, y allí que fuimos.

Como al final mucha gente se rajó y sólo eramos cinco, fuímos en nuestro coche. Me puse tan nerviosa de llevar pasajeros, que al salir de Salt puse el limpiaparabrisas y no atinaba a quitarlo, mientras en la radio sonaba Aida a todo trapo. Fue una salida triunfal.


En Santa Pau

Conseguimos llegar a Olot, y comimos las famosas patatas ¡qué buenas! Pero además la excursión mereció la pena por conocer la Fageda d'en Jorda, un hayedo de cuento que crece sobre la colada de lava del volcán Croscat.

Jaime, como siempre que va cogiendo confianza, aprovecho para contar su historia de la zanahoria en la nariz (la pastanaga en el nas), que en catalán gana mucho.


Surrealis-mo en la Fageda


La platja

Una de las razones por las que nos hacía ilusión tener coche era por ir más a la playa. Pero en realidad sigue siendo complicado, porque los fines de semana todo el mundo tiene esta misma idea, y entre semana ahora en agosto tampoco mejora mucho la cosa. La playa está llena de gente y es complicadísimo aparcar, así que los findes preferimos tirar para el interior, que además está menos alicatado. Ya iremos en invierno, que tiene más encanto.



Calella de Palafrugell, sin gente.
A Jaime le encanta hacer el snorkel persiguiendo a los pececillos.













En el Pirineo


A la semana de comprar el coche conocimos a Begoña, una madrileña que nos habló del monasterio budista de Panillo, dónde iba a hacer un curso. Su entusiasmo era tan contagioso y nos llamaba tanto la atención este Tibet oscense que al día siguiente partimos para allá.

Sin embargo, no nos quedamos mucho tiempo, porque la verdad es que no encajabamos. Aún así, nos gustó conocerlo.







Desde allí fuímos a Pano, un pueblo que estaba abandonado hasta que hace 16 años llegó Kurt, un austriaco dispuesto a rehabilitarlo. Y allí sigue. Empezó con una tienda de campaña y un camping gas, y ahora ya tiene unas cuantas casas rehabilitadas y están trabajando en la iglesia. Tienen tele, pero se estropeo hace unos meses y no han querido arreglarla, porque viven mejor sin ella. Nos pareció una vida muy libre y sabia. Quizá más adelante volvamos, ya que es posible ir a pasar una temporada a trabajar allí a cambio de comida y alojamiento.






Luego fuimos a Benasque, a pasar unos días andando por el Pirineo. Pasamos mucho miedo por la carretera, toda de curvas, y con un camionero psicópata detrás pitándonos para que corrieramos más. Pero conseguimos llegar sanos y salvos, repitiendo nuestro mantra aprendido en la autoescuela:

KIËN LLAMAA PUEE TÀ - KIËN LLAMAA PUEE TÀ - KIËN LLAMAA PUEE TÀ

Estuvimos en el típico camping donde la gente se lleva hasta la tele, las mujeres se pasan el día fregando los platos y los niños juegan a la play. A ver cuando nos hacemos duros y nos atrevemos a vivaquear.

Mereció la pena ascender la peligrosa N-260

Decidimos acabar el viaje cuando empezó a llover de tal manera que tuvieron que desalojar el camping de al lado. Al llegar a Girona, tuvimos la sensación de estar volviendo a casa, de que ahora ya perteneciamos a este sitio, y nos hizo mucha ilusión.


4 comentarios:

Pachi dijo...

Con esta actualización casi nos quedamos blancos como el vendedor del coche. ¡Como para irse a la excursión con vosotros! :P.

¡Saludos y disfrutad del verano!

Pachi

Haderak dijo...

Ya pensaba que os habia pasado algo, tanto tiempo sin contaros nada :) K suerte teneis mamones, el mar y la montaña a un tiro de piedra, y nosotros aki en Madrid, donde solo tenemos hormigon a paladas :)

Un besote,
Iñaki

Cristina dijo...

Jaime, ¿para cuando una escapadita a Barcelona? o ¿¿¿¿voy a tener que subir yo????
Cristina (Aómica)

Almu dijo...

Jelous gens!
Pachi, de verdad que ya nos hemos curtido y conducimos mejor que Fernando Alonso (y con más cuidado).
Iñaki, en breve escribiremos un post de cosas malas -que también las hay- para que nos tengais menos envidia.
Atómica, igual bajamos el lunes a las fiestas de Gracia, nos vemos?