miércoles, 22 de agosto de 2007

Sombragris

Vinga! Pues aquí va el post prometido sobre lo que no nos gusta de Girona, dedicado a los envidiosos:

No nos gusta que para ser una ciudad pequeña, los precios sean de ciudad grande.

No nos gustan los barrios nuevos. Que la vida se centre casi que unicamente en la rambla y alrededores. Y no nos gusta habernos venido a vivir a un barrio aburrido porque nuestra prioridad era vivir tranquilos, para que luego hayamos tenido la mala suerte de dar con unos vecinos amantes del reaggeton (aún así es un barrio tranquilo, por la noche no hay nada de ruido, dormimos de vicio).

Nos inquieta la separación tan abismal que hay entre los barrios "normales" y los marginales.

Viendo el otro día el programa Callejeros, caímos en la cuenta de que aquí no hay personajes como las abuelas de Lavapiés.

El clima de momento nos parece estupendo, con este verano frío (casi no hemos ido a la playa, pero lo preferimos al calorazo). Pero el invierno nos han dicho que es duro, muy húmedo y con una niebla frecuente que es el origen del caracter melancólico de los gironís.

El transporte público es un desastre. No hablo ya de cuando quieres ir a un pueblo pequeño, que impensable, sino que ir a un concierto en Barcelona, tampoco es posible, porque el último tren de vuelta sales a las 21:25.

Y lo que nos parece más escandaloso es que es una ciudad sin autobuses. Haberlos haylos, pero pasan cada media hora y acaban a las nueve de la noche o algo así. Vamos, que como si no hubiera. El coche tampoco es una buena opción para bajar al centro, porque es difícil encontrar aparcamiento incluso en agosto y en zona azul. Hay muchísimos coches y se usan hasta para ir a comprar el pan. Y nadie quema los parquímetros. Es muy aburrido.

Así que nosotros, por lo menos por ahora que hace bueno, nos movemos siempre en bici. Hay bastante carrilbici y donde no lo hay, vamos por la calzada tan contentos, porque aquí los conductores son bastante respetuosos. Y lo mejor, es la felicidad que da ir a todos los sitios pedaleando. Casi se nos está olvidando andar!

Por eso el otro día nos dio el ataque al ir a buscar las bicis ¡y ver que no estaba la de Jaime!
Si recordais, ya le robaron la rueda delantera el mes pasado, pero esta vez, se la habían llevado entera.

Fuimos de nuevo a los mossos a poner la denuncia, con una foto de Sombragris (la bici), pero nos dijeron que les parecía difícil que la fueran a encontrar...

Pusimos un cartel en la escalera, con una foto en plan SE BUSCA. Y otro vecino escribió que a él también se la habían robado en esas fechas.

¿Dónde estaría Sombragris? ¿Sería su vida ahora más intensa? ¿Habría ido a parar a algún pueblo idílico? ¿Daría apoyo logístico a una banda de camellos? ¿Por qué se la habían llevado, con lo viejita que estaba?

Y ahora, si os gustan los finales felices, seguid leyendo...

Ya había pasado una semana desde que robaron a Sombragris, cuando salí a correr al bosque y al volver, me la encontré apoyada a la pared detrás de nuestro edificio! ¡Todo el tiempo había estado allí!

Le habían robado el sillín y la rueda de atrás se la habían cambiado por otra que tenía una cadena. Llamamos al vecino, y resultó que era la suya, pero como ya no le servía para nada, nos la ha dejado... en fin, que la pobre bici cada vez parece más un monstruo de Frankenstein, pero lo importante es que otra vez está con nosotros!

1 comentario:

Pachi dijo...

me gusta caminar, pero también mola lo de poder usar la bici para poder moverse por la ciudad como por ahí... yo ya casi no me acuerdo de cómo se pedalea :P